Cómo funciona
Se hacen varias incisiones pequeñas en el abdomen. Por una se introduce el laparoscopio —un tubo delgado con cámara— y por las otras, instrumentos especiales. Para tener espacio de trabajo, el abdomen se llena temporalmente con un gas (dióxido de carbono), que se retira al terminar.
En qué procedimientos puede utilizarse
La técnica se aplica en distintas cirugías del abdomen. Entre los procedimientos que se valoran en consulta están:
Posibles beneficios
- Incisiones más pequeñas y, en general, cicatrices menos visibles.
- Con frecuencia, menos dolor después de la cirugía que con una incisión grande.
- En muchos casos, menos tiempo de hospital y un regreso más rápido a las actividades.
Estos beneficios no son iguales para todas las personas y dependen del procedimiento y de cada paciente.
Limitaciones y riesgos
No todas las personas ni todas las cirugías son candidatas a laparoscopía. Cirugías previas, ciertas condiciones de salud o hallazgos durante el procedimiento pueden hacer necesario operar de forma abierta. Cambiar a cirugía abierta no es un fracaso: es una decisión para proteger tu seguridad.
Los riesgos generales incluyen sangrado, infección, lesión de órganos cercanos y los relacionados con la anestesia. Te los explicamos en relación con tu caso.
Recuperación
Varía según la cirugía. Es común caminar pronto después del procedimiento; la alimentación, el manejo del dolor y el regreso al trabajo o al ejercicio se indican de forma individual.
